La diplomática dijo, esta mañana en radio La Red, que “lo único que repiten como un estribillo es eso que dijo (el canciller británico, William) Hague, que es la autodeterminación de los isleños”, en relación a los dichos en la conferencia sobre derechos humanos y democracia, realizada el último martes, y en la que Castro le preguntó al funcionario inglés si el país estaba dispuesto al diálogo.
La funcionaria precisó: "Creo que se sorprendió con lo que dije y claro que no le gustó y no me pudo responder. Pero eso es bueno para la Argentina porque el Reino Unido no se sienta a negociar porque no tiene nada que decir, no tiene excusas para no negociar".
La embajadora resaltó que en las Islas viven 3000 personas, de las cuales 1000 son militares y 1333 son nacidos en Malvinas. “Esas personas que agitan un derecho a la autodeterminación están condicionando la relación entre dos países”, indicó y afirmó que “el lobby de los habitantes de las Islas que es muy poderoso, tiene muchos recursos de propaganda, con una presencia constante en el Parlamento y en los medios”.
Castro, que se encuentra en un coloquio sobre Malvinas en la ciudad de Nottingham, que entre sus eventos está el de reunir a ex combatientes argentinos e ingleses y que juntos pueden reclamar el diálogo para que haya una solución pacífica, remarcó que en la Argentina viven 250.000 personas que son descendientes directos de británicos y que “son prósperos, felices, son dueños de tierras”.
En este sentido, la embajadora precisó: “Nosotros no queremos sacarles a los habitantes de las Islas el orgullo que tienen de ser británicos. Siempre fueron británicos, desde que invadieron las Islas en 1833; desalojaron al gobierno argentino; no le permitieron volver a los habitantes que estaban en las Islas; implantaron una población traída desde la metrópolis y luego tuvieron reglas de migración muy estrictas para no permitir que no hubiera pobladores o dueños de tierras británicos”.
Castro reiteró que “nadie quiere sacarles su modo de vida. La Argentina está dispuesta a respetar sus derechos y sus intereses. Nosotros estamos reclamando la propiedad de nuestro territorio y la propiedad de nuestros recursos naturales.
La diplomática aseguró, también, que las “Malvinas no es para los ingleses lo mismo que para los argentinos”.
“Para nosotros es una causa entrañable y venimos educados acerca de la soberanía de Malvinas desde que entramos al colegio. Está en nuestro ADN. Para los británicos, que tienen las islas a 14.000 millas de distancia, está ubicado en otro lugar del imaginario inglés. Tiene que ver, más que nada, con el orgullo. Es un país sorprendentemente bélico, para ellos la guerra ha sido una rutina, no como para nosotros que la guerra de Malvinas apareció luego de la guerra del Paraguay”, puntualizó.
Reclamo legítimo
La embajadora Castro dijo que “los británicos intentan hacernos quedar a nosotros del lado de la ilegalidad” y recordó que en 1965 que las Naciones Unidas reconocieron una situación colonial especial y particular, por la que la Argentina y el Reino Unido tienen que sentarse a negociar para encontrar una solución pacífica y permanente.
En este sentido, la funcionaria detalló que por “las acciones recientes, la militarización, las acciones unilaterales que están en violación de la resolución de las Naciones Unidas, los permisos de pesca por 25 años que están dando, y que amenazan con la depredación, y el permiso a empresas que quieren explotar y explorar hidrocarburos, Inglaterra está colocándose cada vez más del lado de la ilegalidad”.
Castro afirmó que “la falta de diálogo, que le pregunté al canciller Hague, revela que Inglaterra está en falta porque está renunciando a una de las resoluciones consensuadas por la comunidad internacional”.
Por último, la embajadora enfatizó que se aprovechará “cada oportunidad que nosotros tengamos para divulgar, para promover, para inclinar a la opinión pública a una necesidad de diálogo”.