20.04.2014 12:17 (GMT -3)

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Columna de opinión

Por Mercedes Marcó del Pont
Presidenta del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
Economía - 25 de marzo

Las nuevas tareas y funciones del BCRA tras la reforma de su Carta Orgánica

Con la aprobación de la Carta Orgánica del BCRA, "el sector público recupera mayor capacidad para hacer políticas públicas y de regulación que sean funcionales al proyecto de desarrollo que está hoy vigente en el país, para intervenir en la recreación y recomposición del canal del crédito".

La presidenta del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Mercedes Marcó del Pont, habló sobre las nuevas tareas y funciones de la institución, tras la reforma de su Carta Orgánica, aprobada por ley del Congreso Nacional. El diáologo fue el siguiente:

 

Qué va a cambiar con la nueva Carta Orgánica del Banco Central?

–Es importante valorar el paso institucional que se ha dado. Es lo que planteó la presidenta Cristina Fernández ante la Asamblea Legislativa, en el sentido de que el Banco Central ya venía haciendo una política claramente distinta al haber recuperado soberanía monetaria y cambiaria cuando cambió el régimen a partir de la implosión de la Convertibilidad. Pero en la letra de nuestra Carta Orgánica aparecía la impronta del viejo régimen. Tener un nuevo mandato que responde a este nuevo programa y paradigma cambia mucho desde el punto de vista de la fortaleza institucional, del simbólico y también de la discusión conceptual.

–¿Cuáles son los primeros pasos?

–Ahora vamos a empezar a tener buenos diagnósticos sobre nuestras nuevas atribuciones y los nuevos campos a los que vamos a llegar con la regulación. Es fundamental crear sistemas informativos, contar con muy buena información para saber qué es lo que está pasando, cómo operan estas nuevas áreas en las que vamos a tener que actuar. Tendremos una etapa de diagnóstico y trabajo técnico importante. No es que de la noche a la mañana vamos a salir con medidas mágicas y todo se va a modificar. Esta nueva Carta nos devuelve instrumentos que se habían perdido.

–¿Cómo impactará esta reforma en el estímulo del crédito productivo?

–No quiero anticipar ningún tipo de medida porque necesitamos tener antes un buen diagnóstico y un buen nivel de información. Pensemos que en la medida en que el Central no tenía mandato que tuviera que ver con el crédito, la información que tenemos al respecto es todavía insuficiente. De manera coherente con nuestro mandato, en esta reconciliación que hacemos de lo monetario con la estabilidad y con lo productivo, la prioridad es el crédito para la inversión, porque es una de las cuestiones en las que la Argentina todavía está con una insuficiente cobertura, con créditos de inversión de más largo plazo a tasas razonables con el retorno de estos proyectos de inversión. Este tipo de crédito está muy concentrado en unos pocos bancos públicos especialmente en el Banco Nación.

Esto implica que vayamos encontrando los instrumentos más adecuados para ir resolviendo los temas que surjan de nuestro diagnóstico y de la interacción con el resto del gobierno nacional, fundamentalmente los ministerios de Economía e Industria. Esto es importante porque se plantea dentro del nuevo mandato del Banco Central. Esta es una Carta Orgánica bien equilibrada, porque si bien se mantiene la independencia del Banco Central para definir sus políticas específicas y los instrumentos, en el artículo 3 se dice del mandato que sus acciones se deben enmarcar en el contexto de las políticas diseñadas por el sector público nacional.

–¿Ya tiene un anticipo de cómo será el cálculo de reservas?

–No. Estamos trabajando con mucho rigor, incorporando todos los elementos, no sólo cuantitativos sino también cualitativos. Hay muchos estudios técnicos hechos acá que se nutren de trabajos de organismos internacionales y del exterior que establecen distintas fórmulas. Creemos que hay que adecuar esas fórmulas a un contexto más amplio, donde se siga de cerca la dinámica de las cuentas externas de la Argentina y lo que ocurre en la economía internacional, con países que hoy son determinantes para establecer el precio de las commodities o en el caso de Brasil, cuya evolución tiene un peso particular para nosotros. Implica analizar la evolución del tipo de cambio multilateral y las expectativas respecto de su evolución. Nuestro trabajo debe darnos un fundamento técnico respecto de las variables fundamentales, como el saldo comercial, la cuenta corriente, la deuda, las necesidades por importaciones, o las decisiones de toma de deuda por parte del sector privado. Estamos planteando una fundamentación que nos garantice tener una foto de las reservas en un momento, pero también una película en función de las tendencias que se avizoran, tanto internas como internacionales.

–¿Hay fecha para que el cálculo esté listo?

–Esperamos que esté listo en las próximas semanas. Cuando lo tengamos definido expondremos ante el Congreso de la Nación cuál es ese nivel óptimo de reservas que surge de esta nueva definición absolutamente consistente con una nueva política económica que deja atrás definitivamente la lógica de la ficción de lo que era el uno por uno y esta idea de que las reservas debían cubrir a la base monetaria, una relación que ya no sobrevive en ningún país en el mundo.

–Una de las potestades del Banco Central será financiar al Tesoro, por única vez con hasta el 10% de la recaudación. Algunos critican esa disposición porque dicen que como este será un año complicado, el Estado tendrá mayores necesidades de financiamiento. ¿Ustedes mantienen la proyección de crecimiento para este año?

–Sí, superior al 5% para este año. Estas críticas no tienen fundamento alguno, tienen un condimento ideológico como en aquellos que es malo que los bancos centrales financien al sector público porque lo que promueven es el endeudamiento con el sector privado. No es neutral esta posición porque lo que subyace es, o bien el sector público tiene que hacer ajustes o bien sale a tomar deuda en el exterior. Esto se advierte durante el auge del neoliberalismo, con bancos centrales cuyo objetivo único era preservar la moneda y cuya consecuencia fue favorecer el proceso de intermediación financiera y de endeudamiento, como claramente sufrió nuestro país y cuya situación paradigmática fue el régimen de la Convertibilidad.

También subyace una explicación de la inflación, que tiene en cuenta únicamente a las variables monetarias plantea una relación lineal entre el aumento de la cantidad de dinero y la suba de los precios, cosa que ya nadie sostiene seriamente a nivel teórico o académico, ni siquiera en los sectores más conservadores u ortodoxos. Para los que tenemos una visión distinta del problema de la inflación, en países en desarrollo como el nuestro hay que estudiarlo más en las características y el funcionamiento de la oferta y no tanto de la demanda, no sólo en términos de capacidad productiva, de productividad de la inversión, sino también en lo que pasa con la puja distributiva y la tasa de ganancia. Cada punto de vista plantea distintos ganadores y perdedores. El que dice que los estados se tienen que separar y aislar de las políticas de las regulaciones, claramente están favoreciendo a los sectores más concentrados, a la valorización financiera y el endeudamiento. También aquellos que sostienen que el proceso de inflación es de demanda y, por lo tanto, la política monetaria tiene que restringirla, están planteando que hay que achicar el crecimiento económico, bajar el salario y la inversión pública. Estas políticas llevaron al país a donde lo llevaron. Nosotros estamos planteando una visión alternativa donde la cuestión del crédito es un elemento importante para discutir la cuestión de la estabilidad, el crédito dirigido a la inversión, que amplíe la capacidad productiva, que mejore la productividad de la economía, que permita la innovación tecnológica.

–Pero el monto final que surja de esta financiación extraordinaria,  ¿no tendrá impacto en el contexto económico actual?

–Somos muy rigurosos. El Banco Central no va a hacer ninguna política de expansión de la cantidad de dinero que crea que es inconsistente con la demanda de dinero. Porque la tensión inflacionaria puede surgir de eso, de una política de creación de dinero que no sea acompañada de una demanda acorde. Eso es lo que hemos respetado y seguido muy de cerca en todos los programas monetarios y las políticas de expansión y esterilización de dinero, de intervención del mercado de cambios, de coordinación con el sector público, cuando les damos los adelantos, de ver en qué momento hacerlo y cuánto tiene que ser neutralizado con depósitos del sector público para compensar el efecto expansivo. Eso lo vamos a mantener. Lo que se está planteando en el artículo 20 es que al canal ordinario que ya existe de adelantos al Tesoro, que se devuelve a los 12 meses, se le va a incorporar un canal extraordinario para circunstancias extraordinarias. Esto tiene un rol anticíclico porque si hay un escenario de shock externo y se desploma el mundo, como en 2008/09 y hay impacto en el nivel de actividad económica interna, la capacidad de adelantos en función de la base monetaria y la recaudación se achica. Ahora habrá una posibilidad de compensar esa reducción a través de un adicional del 10% sobre la recaudación. En términos del Producto Bruto, si nosotros dispusiéramos que se le transfieran al sector público reservas de libre disponibilidad por el equivalente de lo que aparece en el Presupuesto, que son como U$S 6000 millones, y además se le diera el 10% adicional sobre la recaudación, todo ello suma alrededor de cuatro puntos del PBI, no es significativo acerca del nivel de riqueza que genera esta economía. Se están diciendo muchas falsedades en torno a esta cuestión. Y lo que subyace en estas posiciones tan adversas a que el Banco Central pueda financiar al sector público también apareció cuando el debate por el pago de deuda con reservas: no les gusta que el gobierno tenga más instrumentos para hacer políticas que profundicen este proyecto. Es así.

–¿Con la nueva Carta, el Estado recuperó capacidad de hacer políticas?

–Con la aprobación de la Carta Orgánica, el sector público nacional recupera mayor capacidad para hacer políticas públicas y de regulación que sean funcionales al proyecto de desarrollo que está hoy vigente en nuestro país, para intervenir en la recreación y recomposición del canal del crédito. Este incremento del espacio de política económica se da, además, de manera consistente y coordinada con el resto de las políticas y las directrices que se están planteando a nivel de la planificación macroeconómica y sectorial del país. <

 

 

La Ley de Entidades

–Desde sectores progresistas se aplaudió la reforma de la Carta Orgánica, pero quedó pendiente la reforma de la Ley de Entidades Financieras. ¿La nueva Carta suple las deficiencias de esa ley?

–La presidenta dijo que la prioridad era esto. Es cierto que es una Ley de Entidades Financieras de la dictadura y que lleva esa carga simbólica, pero sufrió muchos cambios a lo largo del tiempo. Las limitaciones para lograr una mayor capacidad de hacer una política activa de regulación y de intervención no están en la Ley de Entidades Financieras y sí en la vieja Carta Orgánica. Con este nuevo marco normativo vamos a poder desarrollar una política más consistente y acorde con este modelo en curso. Además, hay muchos aspectos del proyecto de ley del diputado Carlos Heller que están implícitos en la nueva Carta. No me equivoco si digo que muchos de sus planteos de su proyecto de reforma están incluidos también en esta nueva Carta Orgánica.

 

Bicentenario

“Estamos muy conformes con los créditos del Bicentenario. Ahora, la única modificación que se hizo fue en el artículo 17, en el que se precisa que apuntará a inversión reproductiva y también amplía las garantías colaterales que pueden presentar los bancos al Central para acceder a ese financiamiento. Hasta ahora solo aceptábamos títulos públicos, pero como su stock es limitado, ahora se amplió a otros activos.”

 

“Todos los bancos capitalizaron sus entidades”

“Respecto de la remisión de utilidades por parte de los bancos, les hemos pedido que se anticipen a lo que inevitablemente va a venir en materia de requisitos de capital que se les va a pedir a medida de que se avance en el cumplimiento de los compromisos internacionales que tenemos, de forma de crear un colchón de capital que torne más resguardado y más solvente al sistema financiero. Eso supuso que todos los bancos tuvieran que capitalizar sus entidades.”

 

“Se desaceleró con fuerza la compra de dólares”

“La política para morigerar la salida de divisas dio buen resultado. La realidad indica que a partir de octubre del año pasado se desaceleró con fuerza la compra de dólares con razones de atesoramiento. Gran parte de la capacidad del Central de comprar dólares fue, en buena medida, por lo que se liberó a partir del cambio de portafolio de los argentinos. La contrapartida de eso es que han aumentado mucho los depósitos en pesos, con récord histórico de plazo fijo en moneda local.”

 

Coordinación

“Vamos a necesitar en esta etapa de sintonía fina un trabajo muy coordinado con los ministerios de Industria y de Economía, para identificar dónde está habiendo problemas, dónde el financiamiento es prioritario y cuáles son las líneas para superar esos cuellos de botella. Hay que mirar qué está pasando a nivel de cada uno de los distintos mercados, segmentos, realidades regionales y tamaños de empresas.”

 

 

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