17.05.2012 08:50 (GMT -3)

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Columna de opinión

Por Silvina Arrossi
Coordinadora del Programa Nacional de Prevención de Cáncer Cérvico-uterino y de la Coordinación de Diagnóstico Temprano del Instituto Nacional del Cáncer.
Salud - 29 de enero

El cáncer cérvico-uterino al fin podrá erradicarse

En el último boletín del Instituto Nacional del Cáncer, la coordinadora del programa nacional de prevención y de diagnóstico enfatiza que el mundo está frente a la oportunidad de erradicar el cáncer cérvico-uterino, con vacunación y la nueva generación de test moleculares de detección temprana.

En septiembre pasado tuvo lugar en la ciudad de Berlín el 27 Congreso Internacional de VPH, en donde convergieron más de 2000 científicos y profesionales de la salud para exponer y discutir los últimos avances en la epidemiología, prevención y control del VPH y la patología causada por este virus, principalmente el cáncer de cuello de útero.

Uno de los conceptos centrales que atravesó la reunión es el reconocimiento de que por primera vez en la historia el mundo está frente a la posibilidad de erradicar el cáncer cérvico-uterino.

Esta oportunidad única que tenemos es posible gracias a la unión de dos hechos fundamentales.

En primer lugar, la vacunación contra el VPH y la nueva generación de tests moleculares de detección del ADN del VPH, asociados con la citología (Papanicolaou), tienen el potencial de eliminar completamente la enfermedad.

En segundo lugar, décadas de experiencia con el tamizaje basado en la citología nos permite contar con un inmenso conocimiento acerca de cuáles son las estrategias que no han funcionado y cuáles son las prácticas que debemos replicar y fortalecer para garantizar que la introducción de estas nuevas tecnologías sea efectiva.

La introducción de la vacuna contra el VPH y de la prueba de VPH como tamizaje primario en nuestro país son muestras de la fuerte voluntad que existe para que las mujeres dejen de enfermarse y morirse por cáncer cérvico-uterino.

Sin embargo, el potencial de las nuevas tecnologías sólo podrá efectivizarse si coordinamos esfuerzos para garantizar aquellos componentes que la tecnología per se no garantiza: la búsqueda activa de las mujeres que no acceden a los servicios de salud, la provisión de servicios de seguimiento y tratamiento de calidad a todas las mujeres detectadas con patología, la coordinación y diálogo entre los servicios y con las autoridades políticas y sanitarias. Un ejemplo de que esto es posible lo demuestra el logro del 100% de la metas de cobertura de Pap por segundo año consecutivo obtenido en la provincia de Jujuy.

(La meta de cobertura fue del 60% de las mujeres entre 35 y 64 años con por lo menos un Pap en el periodo 2009-2011, lo que representa 10.000 mujeres por año).

El compromiso político de las autoridades y de los profesionales de la salud con el cumplimiento de la tarea que tenemos por delante, y el trabajo coordinado con sociedades científicas y organizaciones no gubernamentales son condición sine qua non para que el potencial preventivo de las nuevas tecnologías se transforme en una realidad concreta.

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