Informe especial
En las aguas australes
Humedales utilizados por aves playeras migratorias, bajo análisis cientfico
Integrar las áreas costeras del sur argentino para proteger la reproducción, alimentación de especies residentes y migratorias, constituye el enfoque científico tendiente a sostener los procesos biológicos y ecológicos con fines conservacionistas en los humedales de importancia mundial.
El proyecto “Sistema Interjurisdiccional de Áreas Protegidas Costero Marinas” (SIAPCM-ARG/10/G47 PNUD-GEF) contribuye a la conservación de humedales costero-marinos a través de distintas iniciativas para consolidar la gestión de las áreas protegidas costero-marinas de Argentina, y demuestra prácticas de uso sustentable de los recursos costeros.
El enfoque ecosistémico bajo el cual se desarrolla integra las áreas costeras para mejorar la protección de áreas de reproducción, alimentación y los hábitats para las poblaciones de especies residentes y migratorias, incluyendo aves (como Pingüino de Magallanes, Albatros de Ceja Negra y Playero Rojizo) y mamíferos (como Ballenas Francas Australes, Lobos Marinos de un Pelo y Elefantes Marinos del Sur).
Asimismo, los esfuerzos estarán orientados al sostenimiento de los bienes y servicios que humedales de importancia mundial aportan a los ecosistemas y a la calidad de vida de las comunidades asociadas a ellos, como Bahía de San Blás (provincia de Buenos Aires), Península Valdés (provincia del Chubut), Ría de Deseado (provincia de Santa Cruz) y Canal Beagle (provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur).
Según la publicación “Humedales de Península Valdés y aves playeras migratorias. Una síntesis de procesos biológicos y ecológicos con fines conservacionistas”, de Luis Bala y María de los Ángeles Hernández (CENPAT- CONICET), en estos ambientes el agua juega un rol fundamental.
Estos son ricos y productivos en el sentido de sus recursos (agua, peces, crustáceos), funciones (provisión de agua, regulación de inundaciones y sequías, prevención de intrusión de agua salada, protección contra fenómenos naturales, retención de sedimentos y nutrientes, remoción de tóxicos, estabilización de microclimas, retención de carbono, transporte, turismo) y atributos (banco genético por su gran diversidad biológica, importancia sociocultural y paisajística).
Biólogo, egresado de la Universidad Nacional de La Plata, autor de numerosas publicaciones científicas, y con auspicio de importantes organizaciones internacionales para su trabajo, Bala, del Laboratorio de Humedales del CENPAT, ofreció una charla informativa gratuita el viernes en Puerto Madryn, con la organización del organismo dependiente del Conicet y la FPN, como parte de los recordatorios, del Día Internacional de los Humedales, que se celebra cada 2 de febrero.
El objetivo fue informar y sensibilizar a los ciudadanos locales y turistas acerca de la temática y de la importancia de los humedales que posee el Área Natural Protegida Península Valdés, sitio de Patrimonio Mundial.
Los “Humedales y los Bosques” fueron declarados tema central por la Convención RAMSAR, en consonancia con las Asamblea General de Naciones Unidas que declara el 2011 como el Año Internacional de los Bosques (A/RES/61/193).
La Convención RAMSAR (ratificada en Argentina por Ley Nacional 23.919, en 1992) es un tratado intergubernamental que sirve de marco para la acción nacional y la cooperación internacional en pro de la conservación y el uso racional de los humedales y sus recursos.
El laboratorio “Humedales utilizados por aves playeras migratorias” con sede en el CENPAT (Conicet, Puerto Madryn) realiza investigaciones desde 1992.
En este marco, se desarrollan actividades científicas, académicas y de transferencia relacionadas con la ponderación de humedales que son utilizados como parada por aves playeras migratorias.
Estas especies llegan a recorrer hasta 35,000 km anuales, al unir la tundra Ártica y la costa Patagónica, reconociéndose muy pocos humedales donde las mismas hacen sus escalas a lo largo de todo el continente americano.
Por ello, en aquellos humedales donde hacen parada se concentran, en un período acotado del año, miles de aves simultáneamente. Estas especies presentan poblaciones muy reducidas (una de ellas, el playero rojizo, en severo riesgo de extinción); son particularmente fieles a los humedales costeros donde paran y al alimento que de los mismos obtienen.
Como consecuencia, estos playeros son particularmente vulnerables ante cualquier potencial cambio en las condiciones de dichos humedales, dado su restringido potencial genético para generar respuestas.
El laboratorio ha generado, a lo largo de casi dos décadas de estudios, información de base muy profusa, la cual es transferida tanto en ámbitos científicos como a la sociedad toda a fin de facilitar acciones conservacionistas.
Los pingüinos y el pez puyen
Desde los desiertos puneños hasta los mares helados de la Antártida, cada ambiente natural es un desafío para la adaptación y supervivencia de nuestra fauna.
De las aves antárticas, el grupo de los pingüinos es el que más llama la atención por su completa adaptación al medio acuático y su andar vivo.
Marcela Libertelli, bióloga de la Universidad Nacional de Buenos Aires, trabaja en la bahía Esperanza con estas curiosas aves desde hace ocho años. “Es algo especial por su tipo de movimientos, por cómo se desplazan, porque son caminadores, no vuelan, y tienen ciertas semejanzas en cuanto a simpatías con los seres humanos”, afirma.
Anatole France había escrito al respecto una ilustrativa novela llamada "La Isla de los Pingüinos", en la que compara su organización social y política con la de la civilización.
El trabajo efectuado por Libertelli consiste en una salida de campo para buscar datos, seguir a los bichos en el tiempo en cierta cantidad de nidos, viendo todo el ciclo reproductivo y tiene una acción de laboratorio que consiste en sacar muestras y analizarlas.
Las tres especies que conviven hacen nidos juntando piedras, ponen uno o dos huevos como máximo,
En tanto, en el Parque Nacional Tierra del Fuego, a 20 km. de Ushuaia, un equipo de biólogos estudia el pez nativo puyen, una especie adaptada a los inviernos helados del extremo sur, a fin de ayudar a su conservación.
Claudia Boy, bióloga Centro Austral de Investigaciones Científicas del Conicet, observa que las hembras acumulan grasa en el verano como reserva energética para sobrevivir a una latitud bastante cruda desde el punto de vista de la disponibilidad de alimentos.
Además del frío, analizan que el pez puyen debe afrontar la alteración del ambiente generada por los castores. En otros lugares, los diques de castor producen un efecto que termina aumentando las poblaciones de otros peces nativos, como el pullen, aunque por otra parte constituyen una barrera al ecosistema.