Terminaron las refacciones en la sede histórica de la Cancillería
A partir de este mes, se reanudan las visitas guiadas al Palacio San Martín
La sede de la Cancilleria es Monumento Histórico Nacional y estaba cerrado al público por refacciones. Se reabrió y es posible recorrerlo por dentro, en visitas guiadas bilingües, los lunes y miércoles a las 14:30. Colegios e instituciones pueden convenir otros días.
Desde este mes, es posible nuevamente realizar visitas guiadas al Palacio San Martín, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto y Monumento Histórico Nacional.
Las visitas están coordinadas por la Dirección General de Asuntos Culturales de la Cancillería. Se realizan los lunes y miércoles a las 14.30, en español e inglés. Los colegios, instituciones o grupos de más de diez personas pueden convenir otros días y horarios enviando un correo electrónico a: ana@mrecic.gov.ar
Es importante aclarar que por tratarse de un edificio público en el que se realizan actividades protocolares del ministerio, el horario puede sufrir alguna modificación.
Historia del Palacio San Martín
El Palacio San Martín está ubicado en la calle Arenales 761, en el barrio de Retiro, frente a la Plaza San Martín. Fue construido entre 1905 y 1909, por el arquitecto Alejandro Christophersen, a pedido de Mercedes Castellanos de Anchorena.
Es un exponente de L´Ecole des Beaux Arts, considerado uno de los ejemplos más emblemáticos del academicismo de vertiente francesa de América y, a su vez, la obra cumbre de Christophersen en cuanto a arquitectura civil.
El momento de mayor apogeo del palacio fue el festejo del Centenario, en 1916, cuando se hizo el baile oficial. En su origen, la planta baja era para los depósitos, sala de máquinas, caldera, bodega y dependencias para el personal de servicio masculino.
El lugar público y central de la casa, con salas y salones de recepción, coincidía con la ubicación del piano. El primer piso correspondía a las habitaciones privadas y en la buhardilla estaban los ambientes del personal de servicio femenino y los cuartos de trabajo, de lavado y planchado de ropa.
Se destacan el Salón Dorado, que era el lugar de reunión de las mujeres, con su pintura en el techo de Michelle Rondenay, fechada en 1910, en una imagen que remite a la conquista de América y la Fortuna.
Actualmente, es el ámbito donde se firman tratados internacionales y se condecora a los extranjeros; el Salón Comedor, de un estilo del renacimiento inglés; y el jardín de invierno de los hombres, separado del de las mujeres.
El palacio está inspirado en el proyecto “Hotel a Paris pour un riche Banquier”, con el cual Jean Louis Pascal, maestro de Christophersen, ganó el “Grand Prix de Rome” –máximo galardón de la arquitectura de la época- en 1866.
Si bien parece un complejo único, está constituido por tres residencias: la que da a la calle Esmeralda, que fue habitada por Mercedes Castellanos de Anchorena con su hijo Aarón; la central, donde vivió Enrique Anchorena y su familia; y la que da a la calle Basavilbaso que fue habitada por Leonor Uriburu, viuda de Emilio Anchorena.
En 1936, el Palacio fue adquirido por el Estado Nacional para ser sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, y cambió su nombre por el de Palacio San Martín, en honor al Libertador de América.
Actualmente, es la sede donde se realizan las actividades protocolares de la Cancillería argentina.
Es monumento histórico nacional y alberga en su interior obras de artistas argentinos y americanos del siglo XX, como Antonio Berni, Pablo Curatela Manes, Lino Enea Spilimbergo y Roberto Matta, entre otros.
Tiene además una colección de Arte Precolombino que pertenece a la Cancillería y que contiene piezas de cerámicas, piedras y metales de culturas del noroeste del país.
Refacción
El plan de obras de refacción comenzó en septiembre de 2005 y culminó en diciembre de 2007, para el saludo y la cena oficial ofrecida por el entonces presidente Néstor Kirchner y –en ese momento- la presidenta electa, Cristina Fernández, a los jefes de Estado y sus delegaciones, un día antes del acto de asunción.
Las obras consistieron, principalmente, en la recuperación gradual de las fachadas exteriores originales, cuyo material más importante es la llamada “piedra París”, única por su consistencia, brillo y tonalidad.
En una refacción anterior, que comenzó a mediados de la década del ’90, ese material fue afectado por una pintura utilizada y unos químicos que dañaron su gama original. Por eso, la Cancillería convocó a la misma empresa y la instó a limpiar y reparar el trabajo mal hecho, tal como lo hizo finalmente, por un costo mínimo.
Las tareas de refacción, progresivas y escalonadas, incluyeron a todos los frentes del palacio, tanto el que da a Arenales, como el que da a Esmeralda y el que descansa sobre Basavilbaso.
Se revalorizaron y recuperaron todas las piezas originales, se utilizaron hidrorepelentes (con agua a baja presión) para quitar los químicos que lastimaron el material y se usaron pinturas específicas y de última generación para proteger al máximo los muros de las inclemencias del tiempo.
Además, se restauró el Patio de Honor (donde se recibe a las personalidades de todo el mundo); balcones; viñetas; los patios internos de menor diámetro; las fuentes; algunas piezas de herrería; la ronda techada del segundo piso, y se refaccionaron las luces de las galerías en todos los niveles. También se repararon todos los caños de desagüe pluvial, que por su deterioro producían filtraciones.