La moneda se cuida con el crecimiento de la economía, no desde la concentración monetaria, dijo Cristina
La Presidenta invitó a dejar de lado la visión monetarista de la economía, señalando que la crisis mundial nos invita a "repensar cual es el rol que el Banco Central tiene que tener en la economía", teniendo en claro que "no es posible subordinar la actividad económica a la moneda".
La presidenta Cristina Fernández afirmó que la crisis económica mundial plantea una situación que nos exige “repensar cual es el rol que banco central tiene que tener en la economía de un país”, teniendo en claro que la moneda tiene que estar subordinada a la actividad económica pues “no es posible subordinar la actividad económica a la moneda”.
La jefa de Estado habló en estos términos al inaugurar las Jornadas Monetarias Bancarias organizadas por el Banco Central, oportunidad en la que hizo notar que estos encuentros comenzaron a realizarse a partir del año 1982 que fue “un año emblemático porque se decidió estatizar la deuda privada a través de instrumentos como el seguros de cambio” señalando que “se habla tanto contra la estatización” pero no “cuando la intervención iba a encaminada, a través de medidas del Banco Central, a transferir el peso de deudas privadas a la sociedad en su conjunto que poco tuvo que ver con las que lo contrajeron” Por ello –completó- “se inauguró la etapa emblemática”.
La Presidenta pidió que no se vuelva a “la normalidad” de aquellos años que significaron “el derrumbe de un modelo que se basó en la especulación financiera y la falta de control de los grande flujos de capital” que, agregó fue “una de las claves de la crisis que todavía hoy estamos viendo”, señalando que el desafío a partir del derrumbe de bancos, en 2008, es “entender el rol de los bancos y controles financieros en el mundo”.
Explicó que entonces se controlaba puntillosamente a cada uno de los bancos centrales y el objetivo central era cuidar la moneda, como se la cuida desde una concepción monetarista.
Advirtió que la crisis de 2008 obligó necesariamente a la reformulación del rol de los bancos centrales que, desde el Consenso de Washington, se erigen como guardianes de la moneda, “como si la moneda se puede cuidar desde la concentración monetaria y no desde el crecimiento de la economía”, olvidando que quienes pregonan esto tienen la máquina de emitir y pueden tener déficit comerciales y fiscales monumentales, que los financian otros bancos centrales.
“¿Cómo se cuida el valor de una moneda?: está claro que la única posibilidad de resguardar el valor es a través del crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI), con el crecimiento de la actividad económica que además se hace a partir de la generación de puestos de trabajo, con un sólido mercado interno, una sólida política de exportación; los dos pilares: el superávit comercial y el superávit fiscal pueden ser sólidamente sostenidos sobre estas dos premisas y la acumulación de reservas”, con lo cual “estamos cuidando el valor de la moneda”.
Explicó luego que en el seno del G-20 se planteó que era necesario fondear bancos para que no se cayera el sistema, pero los bancos “se sentaron sobre estos activos y no dieron fondeo a la industria, a incentivar la demanda agregada”, pero además se debe tener en cuenta que la principal clave de la crisis “es la crisis del miedo, de la incertidumbre de la sociedad, que retrae fuertemente el consumo”, con lo cual la crisis de va retroalimentando.
En la Argentina, agregó la Presidenta, “enfrentamos el 2009 con la certeza de que era necesario sostener la demanda agregada, para que no cayera la actividad y tener basamento para este crecimiento” que se logró merced a “las medidas contracíclicas que tomando”.
Otra estrategia, agregó la Presidenta, fue el pago de la deuda externa, señalando que “se ha revelado como sumamente exitosa porque apuntó a quebrar un frente de carácter de ‘guerra de zapa’, “cuando se decía que la Argentina no iba a poder hacer frente a sus compromisos externos y “con esa muletilla se apuntaba a la caída de valor de los títulos argentinos y eso se retroalimentaba. Planteamos que íbamos a pagar con reservas lo que le dio certezas al comportamiento de la Argentina, pese a que la Argentina venía pagando religiosamente todos sus compromisos, desde el 2005, sin ningún tipo de problemas”, pero “se seguía con la muletilla”.
Esto, agregó Cristina Fernández “nos exigía dar mucha mayor certidumbre” y destinar recursos “a sostener la demanda agregada, que no deje caer el PBI y no impacte en el nivel de empleo”, logrando la baja de la desocupación que se logró llevar a un dígito y ahora se volvió a descender al 7,9 por ciento.
Recordó que la estrategia del pago de la deuda externa tuvo una “gran resistencia política, judicial” pero ahora “al cabo de haber saldado toda nuestra deuda, hoy tenemos más reservas de la que teníamos al adoptar esta decisión”, luego de haber pagado más de cuatro mil millones de dólares.
“Tuvimos que explicar lo que es obvio, que no resultada atractivo pagar tasas de 12, 14 por ciento en los mercados internacionales, teniendo disponibilidad de las propias”, acotó.
La Presidenta sostuvo que el gran desafío a nivel global es diseñar una arquitectura financiera sustancialmente diferente, en cuanto al control del flujo de capitales, los fondos de inversión que van de un lado al otro y los paraísos fiscales.
“Esta nueva arquitectura va a exigir por parte de los bancos centrales un nuevo rol en la actitud economía” dijo y agregó que cuando escucha hablar de la autonomía como un vestal “me hacer acordar a bancos centrales como un país diferente al que están insertos” y a las políticas que se deciden a través de los organismos soberanos, como son el Parlamento y el Poder Ejecutivo.
La situación nos exige “repensar cual es el rol que banco central tiene que tener en la economía de un país”, teniendo en claro que la moneda tiene que estar subordinada a la actividad económica pues “no es posible subordinar la actividad económica a la moneda”.
Propuso pensar y re discutir, no desde un bagaje intelectual, ni desde ideas instaladas durante las últimas décadas, sino por “hechos concretos del 2000 a la fecha. ¿Cuál ha sido el comportamiento de la economía?, ¿cuales han dado resultado?, No podemos seguir discutiendo desde la teoría sino desde lo que nos ha pasado. Este es un momento especial para formular nuevas teoría, no manejarnos con teorías que nos llevaron al desastre”.
“No podemos seguir con la misma teoría que provocó el desplome de 2008”, acotó.
“De lo que ha sucedido hay que formular nuevos marcos teóricos”, que incluyan la generación de trabajo, la ciencia y tecnología, el desarrollo de mercados internos, complementariedad de las economías, reglas similares para todos los países”. La Presidenta propuso “articular una salida diferente ante un mundo diferente".