Los protagonistas que obtuvieron el primer y tercer puesto de los Premios Presidenciales Prácticas Educativas Solidarias en Educación Superior narraron sus experiencias. Fueron 16 universidades las distinguidas por el Ministerio de Educación de la Nación.
El proyecto de la Universidad Nacional de Río Cuarto que obtuvo el primer premio es liderado por Viviana Macchiarola, docente de esa casa de estudios, quien explicó la tarea que realiza junto a estudiantes de diversas carreras en los barrios periféricos de la ciudad, fortaleciendo la inclusión educativa, la salud y la alimentación de los vecinos.
¿En qué consiste el proyecto por el cual resultaron ganadores?
-Desde la universidad generamos una red interinstitucional con organizaciones sociales de los barrios periféricos de la ciudad, especialmente con la Escuela Hogar Granja Siquem, que recibe a niños y adolescentes con problemas de adicciones, que viven en la calle, o están judicializados. En este espacio los chicos realizan actividades productivas agrícolas, en las que son asistidos técnicamente por nuestros estudiantes y docentes de la Facultad de Agronomía y Veterinaria. Pero además participan en esta práctica solidaria alumnos de Ciencias Económicas, Ciencias de la Educación, e Ingeniería Eléctrica, que colaboran en la promoción de la salud, apoyo escolar, forestación y cuidado de espacios públicos, destinados principalmente a los familiares de los chicos que residen en la escuela granja, quienes viven en barrios cercanos.
Entonces, ¿incorporar a los familiares de los chicos del hogar responde a un proyecto más integral y profundo?
-Sí, hace cinco años aproximadamente se inició una segunda etapa de este proyecto, un trabajo paulatino pero cada vez más sistemático con los familiares de los niños y jóvenes de la escuela. Comenzamos distribuyendo el excedente de leche que se producía en la escuela granja, y continuamos trabajando con el grupo de madres sobre cómo cuidarse, cómo alimentarse mejor, clases de apoyo escolar, entre otras prácticas”.
¿Cómo es la participación de los estudiantes en este proyecto?
-Es importante aclarar que en el año 2009, la Universidad de Río Cuarto aprobó la incorporación de prácticas socio-comunitarias en todos los planes de estudio, institucionalizando y otorgando reconocimiento a las actividades de aprendizaje en servicio desarrolladas por los alumnos y los docentes desde hace 15 años. Todos los estudiantes tienen que realizar un módulo de su carrera que consiste en hacer una práctica sociocomunitaria en contextos de vulnerabilidad económica, social o medioambiental.
¿Cuál es la respuesta de los alumnos a partir de estas prácticas?
-Los estudiantes no sólo aprenden a partir de la práctica contenidos curriculares de las asignaturas, sino que ejercen la profesión en otro tipo de contextos, y ha sucedido que la mayoría de quienes egresan quieren seguir trabajando para la escuela- granja y para los barrios vinculados a ella. Es una experiencia que realmente dejan una huella en los jóvenes porque comprenden que hacen un aprendizaje mutuo y resignifican el rol social de la universidad.
Un proyecto que mejora la producción de pequeños campesinos
El Tercer Premio Presidencial “Prácticas Educativas Solidarias en Educación Superior” del Ministerio de Educación de la Nación fue otorgado al proyecto que lleva adelante la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires.
A partir de esta iniciativa, los estudiantes asesoran a pequeños propietarios y trabajadores rurales para que mejoren las condiciones sanitarias del ganado ovino y la calidad de la lana obtenida.
Además, asesoran a una fundación que trabaja con personas con discapacidades mentales para que, a través del trabajo con la lana, tengan oportunidades de generar un ingreso.
Hoy, participan unos 57 estudiantes voluntarios de esa universidad, coordinados por los docentes Marcela Coppola, Edgardo Decaminada y Agustina Schuh, quienes narraron su experiencia.
¿Cómo surge el proyecto?
-El proyecto empezó como una actividad de extensión realizada por docentes de la cátedra Producción de Ovinos, atendiendo al pequeño productor fundamentalmente con capacitaciones. Desde 2007, a partir de participar del Programa de Voluntariado Universitario del Ministerio de Educación de la Nación, se transforma en un proyecto que incorpora la participación de los estudiantes. El aporte económico que recibimos de este Programa es fundamental porque permitió que la evolución de la iniciativa que habíamos ideado fuera más rápida y eficiente (Marcela Coppola).
¿En qué consiste la labor que realizan?
-Fundamentalmente el proyecto comienza con un diagnóstico previo en la comunidad elegida. Comenzamos y continuamos en San Andrés de Giles y actualmente se amplió a la zona de Baradero. Trabajamos con pequeños productores -tengan o no ovejas- que quieran comenzar la producción lanera y el manejo artesanal de la lana. Un productor que produce cambios y un artesano que además tiene la materia prima que un productor de la zona ahora se la puede ofrecer, es un avance visible que hace que el proyecto se pueda sostener en el tiempo. (Edgardo Decaminada)
MC: Además, hay otro aspecto del trabajo que tiene que ver con una fundación para jóvenes con discapacidad intelectual. Buscando una alternativa para ocuparlos porque no podían insertarse laboralmente, y pensando en un posible emprendimiento productivo, es que también participaron del proyecto. Hacen el procesamiento de la lana y para ello nuestros estudiantes los capacitaron en forma general, para que conozcan la oveja y cómo se produce. Se dieron una serie de talleres teóricos además sobre la lana y el procesamiento artesanal de la misma. El objetivo fundamental de trabajar con esta fundación es poder emplear a los chicos que no pueden llegar a desarrollar otra actividad. (Marcela Coppola)
¿Qué grado de compromiso y participación del alumnado existe?
-Quiero destacar sobre todo el esfuerzo de los voluntarios, sabemos lo sacrificado que es y el tiempo que demanda. Qué los estudiantes se tomen un tiempo -que en realidad no existe a lo largo de la carrera-, y qué viajen durante todo el día para asesorar a los productores, significa que los hacen realmente por generosidad. (Agustina Schuh)
-Como docente, queremos que los alumnos vean más allá, que tengan en cuenta no solo la vida de los animales sino la de la gente. Buscamos que miren a los animales en función de una realidad social y productiva. Y son, en definitiva, los voluntarios los que más hacen para cambiar la vida de las personas. (Edgardo Decaminada)